Deshonrar el cuerpo, deshonrar al prójimo
Ignacio Simal, agosto de 2011
“Deshonraron entre sí sus propios cuerpos” (Ro. 1:24)
“Lo bueno y lo malo tienen un carácter relacional, es decir, se refieren a la relación que se establece entre las cosas y el hombre” (Inmaculada Hoyos[1])
El ser humano es cuerpo. No puede ser de otra manera. Cuerpo insuflado del espíritu divino, como afirma la narración del Génesis hebreo. Todo ello compone una unidad indisoluble entre cuerpo y espíritu, unidad maltratada por algunas antropologías cristianas. Por ello reitero que el ser humano es cuerpo. De tal manera que cuando me relaciono con el otro, me relaciono, indefectiblemente, “corporalmente”. Read More…


